En esta sección encontrarás información sobre los volcanes de la VI región, como su ubicación, actividad, geoquímica y riesgo eruptivo. NUEVO!
4. Riesgos volcánicos
En la región existen al menos 45 centros eruptivos, algunos de los cuales se
comparten con Argentina. En total los volcanes que se ubican a la latitud de l
a Provincia de Cachapoal, tanto en Chile como Argentina, superan los 60.
Muchos de ellos corresponden a volcanes de características geoquímicas básicas
intermedias, de hecho en la actualidad los centros eruptivos corresponden
estructuras de composiciones andesítico – basálticas y típicamente estratovolcane
s y conos de piroclastos.
En la provincia hay 3 grupos volcánicos y centros eruptivos que deben considerarse
de potencial riesgo para la población:
a) Volcán Palomo: Macizo ubicado a unos 40 km. Al SE de Rancagua, con una altur
a de 4850 metros sobre el nivel del mar.
Es un estratovolcán compuesto, que se forma por dos estructuras caldéricas que s
e traslapan (superponen) hacia el NE con diámetros de 3 y 5 km. Sobre lo anterior s
ha conformado una estructura estrato cónica central culminada en un cráter dobl
e que posee flujos lávicos de andesitas dacíticas a andesitas basálticas que
parcialmente cubren las estructuras de base. Este cono posee una buena
conservación y edad Post-Holocénica reciente.
Se encuentra cubierto notablemente por nieve y Glaciares, de hecho de el s
e desprende el Glaciar Universidad de unos 11km de longitud. Además de est
e cuerpo de hielo, están los glaciares: Cipreses, Palomo, Cortaderal y Gran Plateau
Los ríos más importantes son el San José, tributario del Tinguiririca y el Cortadera
l Tributario del Cipreses.
Coordenadas UTM: 34º 36’ 35” S – 70º 19’ 49” O
b) Volcán Tinguiririca:
Corresponde a uno de los 10 centros eruptivos estratocónicos que conforman una
fisura volcánica de unos 20 kilómetros de longitud con rumbo N25ºO. Su altura es
de 1428 m.s.n.m.
Su composición varía según sus eventos eruptivos más significativos de
composiciones basálticas a andesíticas, con menor proporción de dacitas.
Presenta fumarolas activas, ricas en sulfatos, tanto en el cráter como en la ladera
junto al Río Andrés.
Su último registro eruptivo según Sapper (1927) sería de 1917.
Coordenadas: 34º49’ S – 70º 21’ W
Consideraciones de Riesgo Volcánico: Debe considerarse un volcán
permanentemente en actividad, con un registro eruptivo muy reciente y desechos
que pueden alcanzar importantes distancias con la dirección del viento. Además y
de gran importancia está la generación de lahares como principal peligro de este
volcán, los que pueden afectar a los ríos Tinguiririca, Azufre y San Andrés,
causando lahares y afecciones importantes como inundaciones en torno a estos,
como en el caso del Tinguiririca en su paso por San Fernando. También se amplían
los daños a cortes de caminos y perjuicios materiales.
Consideraciones de Riesgo Volcánico: Pertenece a un centro eruptivo co
n evidencias fundamentalmente recientes, con posibles erupciones en los último
s 500 años y su geoquímica indica magmas básicos y ocasionalmente ácidos, por l
que los episodios eruptivos tienen una marcada relación con eventos mayorment
e efusivos de baja explosividad. En consecuencia esto último es un factor de alto
riesgo sumado al entorno del volcán, con un abanico de extensos glaciares en su
s faldas, que sin importar el tipo de erupción o la orientación de esta habr
a generación de lahares que eventualmente pueden afectar de manera importantes
los ríos Tinguiririca, Cipreses y Cachapoal en consecuencia, siendo de alto riesg
o para las poblaciones de San Fernando, Rancagua, Coya, Puente Negro, etc.
Referencias: González Ferrán, 1956-1974-1995; Liboutry, 1956; Klohn, 1960
Moreno, 1974.
c) Caldera del Atuel:
Pertenece a un enorme complejo caldérico de 45 x 30 km (cubre una superficie
cercana a los 1000 km2) albergando a 25 centros eruptivos menores y 15 domos
dacíticos resurgentes.
En cuanto a su geoquímica, esta probablemente es riolítica – riodacítica, y su edad
estaría rodeando los 450.000 años, sin que se conozca el verdadero alcance de sus
erupciones, aunque por su morfología se presume que comprende eventos
extremadamente violentos (erupciones de caldera) y no sería equivocado asignarle
el nombre de “Supervolcán”.
En relación a sus ciclos eruptivos recientes se puede concluir fases de volcanismo
ácido e intermedio-básico en el caso de los domos resurgentes y los centros
eruptivos inscritos respectivamente.
Es vital conocer la magnitud de las erupciones anteriores, las edades en que
ocurrieron, la geoquímica y los procesos que las detonaron y el desarrollo
reciente de la reestructuración de el y los edificios post caldéricos para
determinar la factibilidad de la ocurrencia de nuevos eventos volcánicos en este
complejo ya que debe considerarse de ALTO RIESGO por sus dimensiones
(recordemos que es 1/3 más grande que la caldera del Diamante) y
manifestaciones eruptivas antiguas.
Además se recomienda un monitoreo Sísmico, Topográfico y Térmico de la
depresión volcánica.
La herramienta CIVR es un nuevo instrumento digital en el que podrás conocer material técnico sobre los volcanes de la región, dispuestos a todo el público a fin de otorgar una mayor sabiduría y conciencia volcánica. Algunos textos que se exponen pertenecen a las ideas expresadas por numerosos geólogos y vulcanólogos nacionales.